Giovanni Battista Tiepolo – Falling angels and scenes from Genesis
Ubicación: Patriarchal Palace (Palazzo Patriarcale), Udine.
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El foco central es una pintura al óleo de formato rectangular, donde la narrativa se despliega con intensidad. En el primer plano, una figura masculina, presumiblemente un ángel caído, se precipita en picado desde lo alto, su cuerpo retorcido por la fuerza de la caída y la desesperación. Su rostro, aunque parcialmente oculto, transmite angustia y derrota. A sus pies, una multitud de figuras humanas, representadas con gestos de sorpresa, temor o incluso burla, contemplan el descenso. La composición es caótica; los cuerpos se entrelazan en un torbellino de movimiento que acentúa la sensación de desorden y caída.
El uso del claroscuro es notable. La luz ilumina principalmente al ángel caído y a las figuras más cercanas, creando fuertes contrastes con las zonas oscurecidas del fondo. Esta técnica intensifica el dramatismo de la escena y dirige la mirada del espectador hacia los personajes principales. La paleta cromática se centra en tonos terrosos – ocres, marrones y grises – que contribuyen a una atmósfera sombría y melancólica. El azul celeste, presente en las alas rasgadas del ángel, ofrece un contraste visual que subraya su condición de ser caído, separado de la divinidad.
Más allá de la representación literal de una caída, esta pintura parece explorar temas más profundos como la rebelión, el castigo divino y la fragilidad humana frente a lo trascendente. La multitud observadora podría interpretarse como un reflejo de la sociedad que juzga y condena, mientras que la figura del ángel caído simboliza la pérdida de la inocencia y la lucha contra un destino inevitable. La integración de esta escena dentro de un contexto arquitectónico más amplio sugiere una reflexión sobre el orden cósmico y la relación entre lo terrenal y lo divino. La ornamentación del techo, con sus figuras alegóricas y elementos vegetales, podría interpretarse como un intento de mitigar la crudeza de la escena central, ofreciendo una visión de esperanza o redención en medio del caos.