Lorenzo Costa – Adoration of the Magi
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
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El niño, situado al centro, recibe la reverencia de varios hombres ricamente ataviados, que portan ofrendas: objetos preciosos sobre pedestales o directamente en sus manos. Estos personajes, los llamados Magos, se distinguen por su vestimenta lujosa y sus expresiones de devoción. La multitud que los rodea es variada; algunos parecen observadores pasivos, otros participan activamente en la adoración, mientras que una parte muestra signos de curiosidad o incluso desconfianza. En el extremo derecho del lienzo, un grupo a caballo avanza hacia la escena, añadiendo dinamismo y complejidad narrativa. Un perro se encuentra cerca de los pies del niño, elemento simbólico recurrente en representaciones similares.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y rojos que enfatizan la importancia religiosa del evento. La luz incide sobre las figuras desde un punto indefinido, creando contrastes suaves que modelan los volúmenes y resaltan los detalles de la vestimenta y los rostros. La perspectiva es algo inusual; aunque se intenta crear una sensación de profundidad en el paisaje, la disposición de las figuras a menudo parece plana, contribuyendo a una atmósfera solemne y ceremonial.
Subtextualmente, la pintura explora temas de poder, riqueza y fe. La presencia de los Magos, con sus ofrendas costosas, podría interpretarse como una alegoría de la aceptación del nuevo orden divino por parte de las élites sociales. La diversidad de personajes presentes sugiere una visión universalista de la salvación, donde personas de diferentes orígenes pueden participar en el acto de adoración. La inclusión del grupo a caballo, posiblemente representando una delegación oficial o incluso un séquito real, introduce una dimensión política al relato, insinuando la legitimidad y el reconocimiento del evento por parte de las autoridades terrenales. El perro, símbolo de lealtad y fidelidad, refuerza la idea de devoción incondicional hacia la figura central. La composición general transmite una sensación de orden y armonía, pero también de tensión latente entre los diferentes grupos presentes, sugiriendo un cambio profundo en el equilibrio del poder.