Part 5 Louvre – Samuel van Hoogstraten (1627-1678) -- Slippers (Dutch Interior)
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Aquí se observa una escena interior que se presenta como un trompe-loeil, jugando con la ilusión de profundidad y la percepción del espectador. La composición está dominada por un marco de puerta, que actúa como el principal punto focal y define los límites de lo visible. A través de este portal, se revela una estancia más allá, iluminada por una luz intensa que incide sobre el suelo de baldosas en diagonal.
El espacio interior es modesto, casi austero. Una mesa cubierta con un mantel amarillo, ligeramente desgastado, sostiene una lámpara encendida, cuyo reflejo se aprecia en la superficie pulida del mismo mantel. Una silla de madera sencilla se encuentra a su lado, y sobre ella cuelga una llave, elemento que podría sugerir acceso, posesión o incluso responsabilidad. En la pared opuesta, un retrato al óleo, de tamaño reducido, muestra una figura femenina vestida con ropas elegantes; su rostro permanece parcialmente oculto en la sombra, lo que contribuye a una sensación de misterio y distancia.
El suelo, pavimentado con baldosas de colores cálidos (ocres, naranjas y marrones), se extiende hacia el interior, creando un juego de luces y sombras que acentúa la perspectiva. En primer plano, sobre este mismo suelo, descansan dos zapatillas descalzadas, aparentemente abandonadas en un gesto casual. Junto a la puerta, una escoba apoyada contra la pared introduce una nota de cotidianidad y trabajo doméstico.
La luz juega un papel crucial en esta pintura. No solo define los volúmenes y las texturas, sino que también crea una atmósfera particular: íntima, contemplativa y ligeramente melancólica. La intensidad del haz luminoso contrasta con la oscuridad del pasillo desde donde se observa la escena, generando una sensación de irrupción o descubrimiento.
Más allá de la representación literal de un interior doméstico, esta obra parece sugerir reflexiones sobre la percepción, la realidad y la ilusión. El trompe-loeil invita a cuestionar los límites entre lo que es real y lo que es representado. La presencia de objetos cotidianos – las zapatillas, la escoba, la llave – evoca una narrativa implícita, dejando al espectador la tarea de interpretar el contexto y el significado subyacente de esta escena aparentemente sencilla. El retrato en la pared, con su figura femenina velada, podría interpretarse como un símbolo de lo femenino, de la intimidad o incluso de la ausencia. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la reflexión y a la contemplación silenciosa.