Mauritshuis – Hans Holbein the Younger - Portrait of Robert Cheseman (1485-1547)
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El hombre viste una capa con forro rojo que contrasta con su atuendo interior, presumiblemente de seda blanca. Sobre su cabeza lleva un gorro negro de fieltro. Su rostro, detallado con meticulosidad, revela una piel pálida salpicada por pequeñas imperfecciones y arrugas sutiles, indicativas de la edad y quizás de una vida marcada por preocupaciones. La barba es corta y cuidadosamente recortada, siguiendo las modas de la época.
Un elemento central del retrato es el halcón que reposa sobre su brazo izquierdo. El ave está representada con gran realismo, mostrando sus plumas detalladas y su mirada intensa. Su presencia no parece casual; sugiere una conexión entre el retratado y la nobleza o la caza, actividades asociadas a un estatus social elevado. La mano del hombre sostiene al halcón con firmeza pero sin rigidez, transmitiendo una sensación de dominio y control sobre la naturaleza.
En la parte superior de la composición se observan dos cartelas inscritas. Una indica el nombre del retratado: Robertus Cheseman, mientras que la otra menciona su edad: “Etatis Suae XLVIII M.D.XXIII”, es decir, cuarenta y ocho años en 1523. Estas inscripciones proporcionan información biográfica directa, pero también contribuyen a la formalidad del retrato, situándolo dentro de una tradición iconográfica destinada a perpetuar la memoria del retratado.
La iluminación es uniforme, sin sombras dramáticas, lo que acentúa la claridad y el realismo de la representación. La paleta de colores es relativamente restringida: azules, rojos, blancos y tonos tierra dominan la escena, creando una atmósfera sobria y elegante.
Más allá de la mera representación física, este retrato sugiere un estudio sobre la identidad masculina en su contexto histórico. El halcón simboliza el poder, la nobleza y la conexión con la naturaleza salvaje, mientras que la expresión del retratado transmite una mezcla de dignidad, introspección y quizás una cierta resignación ante el paso del tiempo. La meticulosidad en los detalles técnicos y la precisión en la representación sugieren un interés por capturar no solo la apariencia externa, sino también la esencia interior del individuo.