Mauritshuis – Adam Pijnacker - Mountainous Landscape with Waterfall
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El artista ha empleado una paleta cromática rica en verdes y ocres, contrastados por los tonos más claros del cielo y la espuma de la cascada. La luz, aparentemente proveniente de un punto alto e indefinido, ilumina selectivamente ciertas áreas, acentuando el relieve rocoso y creando un juego de sombras que profundiza la sensación de espacio.
En el primer plano, una figura alada, presumiblemente Cupido, se encuentra en medio del agua, tensando un arco con aparente despreocupación. A su alrededor, un grupo de animales pastan tranquilamente: cabras salvajes y un buey blanco que destaca por su pureza cromática. Una segunda figura humana, vestida con ropaje sencillo, parece observar la escena desde una posición más baja, cerca del agua.
La presencia de Cupido introduce una dimensión mitológica en el paisaje. Su gesto sugiere una intervención divina o una representación alegórica del amor y el deseo que impregna la naturaleza. La serenidad general de la composición, interrumpida únicamente por la actividad de Cupido, podría interpretarse como una idealización de la vida pastoril, un refugio idílico alejado de las preocupaciones humanas.
La cascada, elemento central de la obra, simboliza el flujo constante del tiempo y la renovación de la naturaleza. Las montañas en la distancia sugieren la inmensidad y la eternidad del mundo natural, contrastando con la fugacidad de la existencia humana. La disposición de los elementos – la cascada como eje vertical, las montañas como telón de fondo, y las figuras humanas y animales en el primer plano – crea una jerarquía visual que invita a la contemplación y al asombro ante la belleza del mundo natural. La atmósfera general es de quietud y armonía, aunque con un sutil trasfondo de misterio sugerido por la figura de Cupido y la bruma que envuelve las montañas.