Mauritshuis – Jan van der Heyden - Still Life with a Bible
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El elemento central es, sin duda, un volumen considerable: un libro abierto, posiblemente una Biblia, apoyado sobre un cojín ricamente ornamentado. La elección de este objeto sugiere una reflexión sobre la fe, el conocimiento o la erudición. Las páginas desplegadas revelan fragmentos de texto ilegibles, lo que podría interpretarse como una invitación a la contemplación personal y silenciosa, más allá de la mera lectura superficial.
A su lado, un candelabro con una vela encendida proyecta una luz tenue y cálida, creando contrastes dramáticos y resaltando las texturas de los objetos circundantes. La llama, símbolo de iluminación espiritual o intelectual, se contrapone a la oscuridad que impregna el resto del espacio.
En segundo plano, se distinguen otros elementos: un mueble pequeño con cajones, una estructura que podría ser una jaula o un soporte para herramientas, y lo que parece ser un bastón apoyado contra la pared. Estos objetos, aunque menos prominentes, contribuyen a crear una atmósfera de domesticidad y cotidianidad.
La alfombra sobre la que se asienta el libro añade un toque de opulencia y confort al conjunto. Su diseño intrincado y sus colores apagados sugieren un origen exótico o una historia pasada. Una pluma descansando sobre las páginas del libro, junto a un pequeño pincel, insinúan la posibilidad de la escritura o la creación artística como actividades complementarias a la lectura y la reflexión.
La paleta cromática es predominantemente oscura, dominada por tonos marrones, ocres y grises que refuerzan la sensación de recogimiento y solemnidad. La luz focalizada sobre los objetos principales crea un efecto de claroscuro que intensifica el dramatismo de la escena.
En general, esta pintura invita a una lectura simbólica y contemplativa. Más allá de la representación literal de objetos inanimados, se sugiere una reflexión sobre temas como la fe, el conocimiento, la creación artística y la fugacidad del tiempo. La atmósfera íntima y silenciosa que emana de la obra promueve un estado de introspección en el espectador.