Pieter Brueghel The Elder – The Wine of Saint Martin’s Day
Ubicación: Prado, Madrid.
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La composición presenta una escena bulliciosa y caótica ambientada en un paisaje rural otoñal. Un gran grupo de personas se agolpa alrededor de lo que parece ser un tonel o recipiente grande, posiblemente lleno de vino, dado el título implícito del evento. La multitud es densa, compuesta por figuras de diversas edades y clases sociales, evidenciado por la variedad en sus vestimentas – desde ropas sencillas hasta atuendos más elaborados.
El dinamismo de la escena se acentúa mediante gestos exagerados y posturas variadas: algunos individuos intentan acceder al contenido del tonel, otros beben directamente de él, mientras que varios parecen estar involucrados en disputas o riñas. La presencia de personas caídas o luchando en el suelo sugiere un ambiente descontrolado y potencialmente violento.
En la parte izquierda de la pintura, se observa una figura arrodillada con las manos juntas, posiblemente rezando o implorando, contrastando fuertemente con la exuberancia generalizada. A la derecha, un grupo montado a caballo parece observar la escena desde una posición más elevada, quizás representando a figuras de autoridad o simplemente espectadores.
El fondo del paisaje incluye edificios rústicos y una iglesia distante, lo que sitúa la acción en las afueras de un pueblo o comunidad. El cielo nublado y los árboles sin hojas refuerzan la idea de un ambiente otoñal, posiblemente simbolizando el fin de un ciclo y la abundancia temporal asociada con la cosecha del vino.
Subtextos potenciales: La pintura podría interpretarse como una representación alegórica de la embriaguez y sus consecuencias sociales. El descontrol evidente en la multitud sugiere una crítica a los excesos y la pérdida de moderación. La lucha por el acceso al vino puede simbolizar la codicia y la competencia humana, mientras que las figuras caídas podrían representar los efectos negativos del alcoholismo o la decadencia moral. La presencia de elementos religiosos (la iglesia) en contraste con la escena profana podría indicar una reflexión sobre la tensión entre la espiritualidad y los placeres terrenales. La observación distante de las figuras montadas a caballo sugiere una separación entre aquellos que participan en el caos y aquellos que lo juzgan o se benefician de él. En general, la obra parece ofrecer una visión crítica y satírica de la naturaleza humana y sus debilidades.