Pieter Brueghel The Elder – Landscape with the Flight into Egypt
Ubicación: Courtauld Institute Gallery, London.
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La obra presenta un vasto paisaje dominado por una perspectiva elevada y detallada. En primer plano, se observa a una figura masculina montando un asno, ataviado con ropas rojas que contrastan con los tonos terrosos del terreno. La figura parece ascender por una senda pedregosa, flanqueada por formaciones rocosas abruptas y vegetación escasa.
El centro de la composición está ocupado por un valle extenso atravesado por un río sinuoso que se pierde en la distancia. A lo largo de las orillas del río, se distinguen pequeñas construcciones que sugieren asentamientos humanos dispersos. El horizonte se define por una cadena montañosa imponente, con picos escarpados y cielos nublados que aportan dramatismo a la escena.
La paleta cromática es rica en tonos marrones, verdes oscuros y azules grises, creando una atmósfera melancólica y contemplativa. La luz incide de forma desigual sobre el paisaje, resaltando ciertos detalles como las rocas y los edificios, mientras que otras áreas permanecen sumidas en la sombra.
Subtextos potenciales:
La figura ecuestre, dada su posición y vestimenta, podría interpretarse como un viajero o peregrino. El terreno accidentado y la soledad del entorno sugieren una travesía difícil y posiblemente peligrosa. La presencia de asentamientos humanos a lo lejos evoca la idea de refugio o destino final.
El paisaje en sí mismo puede ser visto como una metáfora de las dificultades y desafíos que se presentan en el camino de la vida. Las montañas imponentes simbolizan obstáculos insuperables, mientras que el río representa el flujo constante del tiempo y los cambios inevitables. La atmósfera melancólica sugiere un sentimiento de pérdida o exilio.
La meticulosidad con la que se han representado los detalles del paisaje podría indicar una preocupación por la precisión geográfica o una intención simbólica más profunda relacionada con la naturaleza como reflejo del estado interior del personaje principal. En general, la pintura transmite una sensación de introspección y búsqueda espiritual en un contexto natural hostil y desafiante.