Arthur Lismer – cathedral mountain 1928
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La técnica pictórica es notablemente expresionista; las pinceladas son gruesas y vigorosas, creando una textura palpable en la superficie de la tela. Las formas no se suavizan ni idealizan, sino que se presentan con una crudeza casi brutal, enfatizando la solidez y la inmensidad del terreno. La luz, aunque presente, es difusa y dramática, acentuando las sombras profundas y los relieves abruptos.
La perspectiva es compleja y fragmentada; no hay un punto de vista único y claro. El artista parece haber construido el paisaje a partir de múltiples perspectivas, superponiendo planos y distorsionando la escala para generar una sensación de inestabilidad y monumentalidad. Esta ruptura con la perspectiva tradicional sugiere una intención de transmitir algo más que una mera representación visual; se busca evocar una experiencia emocional y espiritual ante la naturaleza.
Subyace en esta obra una tensión entre el poderío implacable del paisaje natural y la fragilidad humana. La imponente presencia de la montaña, casi como un símbolo de lo divino o trascendente, contrasta con la insignificancia aparente de cualquier figura humana que pudiera habitarlo (aunque no se aprecian directamente). La atmósfera opresiva y el cielo tormentoso sugieren una sensación de aislamiento y desafío. La similitud entre la montaña y una catedral podría interpretarse como una reflexión sobre la relación entre lo natural y lo espiritual, o quizás como una crítica implícita a las estructuras de poder establecidas. En definitiva, se trata de un paisaje que invita a la contemplación y a la introspección, más allá de su valor puramente estético.