Camille Pissarro – The Cote des Boeurs at lHermitage, near Pontoise. (1877)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es contenida, con predominio de tonos terrosos: ocres, marrones y grises, que sugieren una estación fría, probablemente el invierno o principios de la primavera. El verde, aunque presente en algunas zonas de vegetación baja, se muestra apagado y desaturado. El contraste se intensifica con los toques de color aportados por las tejas rojas de un conjunto de edificaciones que aparecen en segundo plano. Estas construcciones, de aspecto sencillo y funcional, parecen integrarse naturalmente en el paisaje circundante.
La pincelada es rápida y fragmentaria, aplicada en pequeñas manchas de color que se mezclan visualmente a cierta distancia. Esta técnica contribuye a la sensación de vibración lumínica y a una representación impresionista del entorno. No hay una línea definida; todo parece construido con toques de pigmento yuxtapuestos.
Más allá de la mera descripción de un paisaje, la obra sugiere una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. La presencia de las edificaciones indica una actividad humana, pero esta se ve absorbida por la inmensidad del entorno natural. La ausencia de figuras humanas refuerza la sensación de soledad y quietud. El autor parece interesado en captar no tanto la apariencia objetiva del lugar, sino más bien su atmósfera particular, su carácter evocador. La desnudez de los árboles podría interpretarse como un símbolo de vulnerabilidad o de espera, mientras que el cielo nublado sugiere una cierta melancolía. En definitiva, se trata de una representación contemplativa y poética de la vida rural, donde la naturaleza es tanto escenario como protagonista.