Camille Pissarro – Thaw, Pontoise. (1872)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La tierra, visible en primer plano, presenta una textura rugosa y laberíntica, resultado del deshielo que ha dejado charcos y barro. Esta superficie irregular se extiende hasta converger con un camino rural donde se aprecia la presencia de un hombre solitario, vestido con abrigo oscuro, que avanza por el sendero. A su derecha, una carreta tirada por animales sugiere actividad laboral, aunque la escena en general transmite una sensación de quietud y contemplación.
Los árboles desnudos, característicos del invierno tardío, se alzan esqueléticos contra un cielo pálido y uniforme. La ausencia de hojas acentúa la sensación de desolación y transición, pero también anticipa el renacimiento de la naturaleza que llegará con la primavera. La luz, difusa y suave, contribuye a crear una atmósfera melancólica y evocadora.
Más allá del plano inmediato, se intuyen los límites de un bosque denso, delineado por pinceladas rápidas y expresivas. La composición general sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo y la fugacidad de las estaciones. La figura humana, aislada en el paisaje, podría interpretarse como símbolo de la soledad o de la conexión entre el individuo y su entorno natural. El deshielo, más que un mero fenómeno meteorológico, se convierte en metáfora de cambio y renovación. La pintura invita a una contemplación pausada del mundo rural y sus ciclos vitales, invitando al espectador a percibir la belleza sutil que reside en los momentos de transición.