Camille Pissarro – The Fields of Eragny, the Apple Tree. (1894)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La técnica pictórica es evidente en la pincelada suelta y expresiva. Se aprecia una búsqueda deliberada de la textura, que confiere al cuadro una sensación táctil casi palpable. Los colores son intensos y vibrantes: el verde del campo se modula con tonalidades amarillentas y ocres, mientras que el cielo exhibe una mezcla de grises, blancos y toques de rosa pálido que sugieren un momento crepuscular o la inminencia de una tormenta.
El manzano, situado ligeramente descentrado, irradia una vitalidad particular. Sus ramas, densas y retorcidas, se extienden hacia el cielo, capturando la luz de manera desigual. La ausencia de frutos podría interpretarse como una alusión a la transitoriedad de la vida o a un ciclo natural interrumpido.
Más allá de la representación literal del paisaje, la obra parece sugerir una reflexión sobre la naturaleza y su poderío. El cielo amenazante, con sus nubes arremolinadas, evoca una fuerza incontrolable que domina el entorno humano. La soledad del árbol, aunque imponente en su presencia, también transmite una sensación de vulnerabilidad ante esa vastedad natural.
El cuadro invita a la contemplación silenciosa, a una conexión íntima con el mundo rural y sus ritmos. Se percibe una atmósfera melancólica pero serena, donde la belleza reside en la imperfección y la fugacidad del instante capturado. La escena, aunque aparentemente sencilla, encierra una complejidad emocional que trasciende la mera descripción visual.