Camille Pissarro – Landscape at Osny. (1882-83)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un solitario ciprés domina el espacio con su verticalidad, actuando como punto focal inicial para la mirada. Su representación, aunque esquemática, transmite una sensación de solidez y arraigo. A sus pies, se aprecia una pequeña elevación del terreno, delineada con tonos más oscuros que sugieren sombra y relieve.
El campo mismo se presenta como un mar ondulante de color, donde los verdes predominan pero se mezclan con amarillos ocre y toques de marrón, indicando la presencia de vegetación seca o tierra desnuda. En la distancia, una manada de animales –posiblemente ganado– avanza en dirección al espectador, difuminándose en la lejanía gracias a la atmósfera brumosa que envuelve el paisaje.
El cielo, representado con pinceladas rápidas y sueltas, exhibe una paleta de azules pálidos y grises, insinuando un día nublado o parcialmente cubierto. La luz parece filtrarse entre las nubes, creando destellos fugaces sobre la superficie del campo.
Más allá de la descripción literal, esta obra transmite una sensación de quietud y contemplación. La ausencia de figuras humanas acentúa el sentimiento de soledad y aislamiento inherente al paisaje rural. El ciprés, con su asociación simbólica a la muerte y el duelo, podría sugerir una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la inevitabilidad del cambio. La atmósfera brumosa, además de crear profundidad visual, contribuye a un ambiente melancólico y evocador, invitando al espectador a sumergirse en la contemplación silenciosa de la naturaleza. La técnica utilizada, con su aparente espontaneidad, refuerza esta impresión de inmediatez y sinceridad emocional.