Camille Pissarro – Fog, Morning, Rouen. (1896)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha dispuesto en primer plano un edificio de arquitectura modesta, posiblemente una estación o almacén, que se refleja tenuemente en la superficie acuática. La luz es difusa y amarillenta, filtrándose a través de la niebla y creando una sensación general de melancolía y quietud. Los colores son predominantemente terrosos: ocres, grises y marrones, con toques sutiles de verde oscuro en la vegetación que bordea el agua.
La composición es horizontal, enfatizando la extensión del paisaje y la monotonía de la escena. La niebla no solo actúa como elemento atmosférico sino también como un velo que oculta detalles, invitando a la contemplación y a la interpretación subjetiva. Se percibe una sensación de inestabilidad visual; los contornos se desdibujan, las formas se funden entre sí, y la perspectiva se vuelve ambigua.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la naturaleza efímera de la percepción. La niebla simboliza lo desconocido, lo que está oculto a la vista, y quizás también la fragilidad de la memoria. El paisaje urbano, desprovisto de su vitalidad habitual, se convierte en un espacio de introspección y soledad. La repetición del motivo arquitectónico (el puente) sugiere una continuidad cíclica, una rutina inalterable que persiste a pesar de las condiciones cambiantes. La imagen evoca una atmósfera de quietud contemplativa, donde la belleza reside en la sutil degradación de los contornos y la sugerencia más que en la declaración explícita.