Camille Pissarro – Landscape with a White Horse in a Meadow, LHermitage. (1872)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El campo delantero está dominado por una vegetación exuberante, con árboles de follaje otoñal que exhiben tonalidades cálidas: ocres, amarillos y rojos intensos. Estos contrastan con el verde esmeralda del césped, tratado con pinceladas sueltas que sugieren movimiento y vitalidad. Un caballo blanco destaca en este primer plano, su blancura resalta sobre la riqueza cromática circundante, aportando un elemento de serenidad y pureza a la composición.
La luz, difusa y matizada, contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. El cielo, cubierto por nubes grises y algodonosas, atenúa la intensidad lumínica y sugiere un día nublado o al atardecer. Esta iluminación tenue acentúa la sensación de quietud y reposo que impregna toda la escena.
En el plano medio, se aprecia una pendiente cubierta de vegetación densa, donde se entremezclan árboles y arbustos. Esta zona actúa como transición entre el primer plano y la lejanía, creando profundidad en la imagen. La casa, situada en lo alto de la colina, parece integrarse con el entorno natural, sugiriendo una vida sencilla y conectada con la tierra.
La técnica pictórica es característica del impresionismo: pinceladas rápidas y visibles, colores vibrantes aplicados en yuxtaposición, y una preocupación por captar la luz y la atmósfera más que los detalles precisos de la representación. El autor parece buscar transmitir una impresión sensorial del paisaje, más que una descripción literal.
Subtextualmente, la obra evoca un sentimiento de nostalgia y anhelo por una vida rural idealizada. El caballo blanco puede interpretarse como símbolo de pureza, libertad o incluso espiritualidad. La casa en lo alto de la colina representa refugio, estabilidad y conexión con las raíces. En conjunto, el cuadro transmite una sensación de paz interior y armonía con la naturaleza, invitando a la contemplación y al recogimiento.