Camille Pissarro – Sunset, Bazincourt Steeple. (1890)
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La obra presenta un paisaje crepuscular dominado por una paleta cálida y vibrante. El cielo ocupa una extensión considerable, ejecutado con pinceladas densas y texturizadas en tonos anaranjados, amarillos y toques rosados que sugieren el momento del ocaso. La luz se difunde de manera intensa, creando un efecto casi febril sobre la escena.
En primer plano, se distingue una línea de árboles desprovistos de hojas, delineados con trazos verticales irregulares en tonos oscuros – principalmente azules y morados– que contrastan fuertemente con el resplandor del cielo. Estos árboles parecen actuar como un filtro entre el espectador y la lejanía.
Hacia el centro de la composición, se alza una estructura vertical esbelta, presumiblemente una torre o campanario, integrada en un conjunto de edificios que se vislumbran a lo lejos. La representación de estos elementos arquitectónicos es difusa, casi abstracta, construida con las mismas pinceladas fragmentadas y colores intensos que el resto del paisaje.
El terreno inferior está cubierto por manchas de color amarillo y ocre, delineando vagamente un campo o pradera. La aplicación de la pintura es notablemente empastada, lo cual enfatiza la materialidad de la obra y crea una sensación de movimiento y dinamismo.
Subtextos:
La pincelada enérgica y la saturación cromática sugieren una fuerte carga emocional. La escena no busca reproducir fielmente la realidad, sino transmitir una experiencia sensorial intensa, posiblemente relacionada con la melancolía o la introspección que evoca el atardecer. El contraste entre los tonos cálidos del cielo y los colores fríos de los árboles podría interpretarse como una representación simbólica de la dualidad entre esperanza y desesperación, luz y sombra. La torre solitaria en la distancia puede aludir a la búsqueda de trascendencia o a un sentimiento de aislamiento. La falta de figuras humanas refuerza esta atmósfera contemplativa y personal. La obra parece capturar no tanto un lugar específico como un estado anímico particular.