Konstantin Andreevich Somov – Masquerade. 1930s
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, a izquierda y derecha, dos personajes femeninos destacan por su posición y atuendo. La figura de la izquierda, envuelta en un manto oscuro, exhibe un corazón rojo sobre el pecho, símbolo que podría aludir a una pasión reprimida o a una vulnerabilidad expuesta bajo la máscara. A su lado, otra mujer luce un vestido carmesí adornado con flores, y su rostro se esconde tras una elaborada máscara de plumas rojas. La disposición de estas dos figuras sugiere una posible relación, quizás de rivalidad o de complicidad, que queda velada por el artificio del disfraz.
En la parte central de la composición, un bote avanza sobre las aguas tranquilas, transportando a varias personas igualmente enmascaradas. Sus rostros son invisibles, lo que contribuye a la atmósfera de misterio y ambigüedad moral que impregna la escena. El paisaje que se extiende detrás del bote está densamente poblado de árboles y follaje, creando una sensación de profundidad y de encierro.
La pintura parece explorar temas relacionados con la identidad oculta, el deseo reprimido y la artificialidad social. La máscara, elemento central de la obra, funciona como un símbolo de disimulo y de liberación temporal de las convenciones sociales. El jardín formal, con su simetría y sus elementos decorativos, podría interpretarse como una metáfora del mundo burgués, donde las apariencias son más importantes que la autenticidad. La luz lunar, a pesar de iluminar la escena, no revela completamente los secretos que se esconden tras las máscaras, acentuando así el carácter enigmático de la obra. Se intuye una crítica sutil a la superficialidad y a la hipocresía inherentes a ciertos círculos sociales, donde la individualidad se sacrifica en aras de la conformidad. La escena, con su aire de decadencia elegante, sugiere un mundo al borde del cambio, donde las antiguas convenciones están siendo cuestionadas bajo el velo del disfraz.