Odilon Redon – redon.smiling-spider
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La araña se presenta con un aspecto inusual: su cuerpo es voluminoso y difuso, casi como una masa informe cubierta de pelo o pelusa, lo cual le confiere una apariencia más cercana a un animal fantástico que a una representación naturalista. Lo más llamativo es la expresión en su rostro; una sonrisa amplia y exagerada que contrasta radicalmente con la imagen tradicional de la araña como criatura siniestra y amenazante. Esta sonrisa, lejos de transmitir alegría, irradia una sensación de ambigüedad perturbadora, sugiriendo una burla o un conocimiento oculto.
Las patas, dibujadas con líneas angulosas y alargadas, parecen torpes e inestables, reforzando la impresión de que la criatura se mueve en un mundo ajeno a las leyes de la física convencional. La red de seda, esbozada con trazos finos y nerviosos alrededor de la figura central, no parece una estructura funcional sino más bien una extensión de su ser, como si emanara de ella misma.
El fondo es ambiguo; se intuyen líneas horizontales que podrían sugerir una pared o un suelo, pero la falta de detalles precisos contribuye a la sensación de aislamiento y descontextualización. La textura del soporte parece rugosa, lo cual añade una capa adicional de complejidad visual y refuerza el carácter onírico de la escena.
En cuanto a los subtextos, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del miedo y la percepción. La sonrisa en la araña podría interpretarse como una representación de la ironía frente al terror, o quizás como una máscara que oculta algo más oscuro. La figura de la araña, tradicionalmente asociada con la trampa y el peligro, se ve aquí despojada de su amenaza habitual, lo cual genera una tensión psicológica en el espectador. La composición invita a reflexionar sobre la dualidad entre lo bello y lo grotesco, lo familiar y lo extraño, y sobre los límites de nuestra propia comprensión del mundo que nos rodea. La imagen parece sugerir un universo donde las apariencias engañan y donde incluso las criaturas más temidas pueden albergar una sonrisa inquietante.