Hermitage ~ part 12 – Franken, Jerome II. The Parable of the Virgins of reasonable and unreasonable
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La disposición de las figuras es significativa. Un núcleo central está formado por una mujer que toca una cítara, irradiando una sensación de calma y serenidad. A su alrededor, otras mujeres se dedican a diversas actividades: una parece estar pintando o dibujando sobre un caballete, otra sostiene una pipa, mientras que varias parecen absortas en juegos de azar, con dados y cartas esparcidos sobre la mesa. Esta yuxtaposición de actividades –la música, el arte, el ocio trivial– crea una tensión subyacente.
El uso del color es notable. Predominan los tonos cálidos: rojos intensos en la vestimenta de algunas mujeres, dorados en las telas y objetos decorativos. Estos colores contrastan con la oscuridad del fondo, que acentúa la luminosidad de las figuras y crea una atmósfera ligeramente teatral. La paleta cromática contribuye a la sensación de opulencia y decadencia que impregna la escena.
En el plano superior, se aprecia una visión etérea de un edificio arquitectónico, posiblemente una iglesia o templo, rodeado por figuras aladas que parecen ascender hacia el cielo. Esta imagen proyectada en el fondo introduce una dimensión espiritual a la composición, sugiriendo una posible conexión entre las actividades mundanas del grupo femenino y un destino trascendental.
La presencia de objetos como libros abiertos, instrumentos musicales, y los elementos asociados con el juego, apunta a una reflexión sobre la virtud, el ocio, y la preparación para eventos futuros. La dispersión de los juegos sugiere una falta de previsión o una indulgencia en placeres efímeros. El contraste entre la mujer que toca la cítara y las demás figuras implica una posible alegoría sobre la prudencia frente a la imprudencia, el discernimiento frente a la frivolidad.
En resumen, la obra presenta un complejo entramado de elementos visuales y simbólicos que invitan a la contemplación sobre temas como la moralidad, la virtud, y la fugacidad del tiempo. El artista ha logrado crear una atmósfera ambigua y sugerente, donde la belleza formal se combina con una sutil crítica social.