Richard Dadd – kb Dadd Richard-The Fairy Fellers Master-Stroke1
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El primer plano está dominado por una multitud de personajes masculinos, vestidos con ropajes que sugieren un origen medieval o renacentista, aunque con toques fantasmagóricos y anacrónicos. Algunos parecen estar participando en algún tipo de ritual o ceremonia grotesca; otros observan la escena con expresiones indescifrables, mezcla de curiosidad y temor. Se percibe una tensión palpable entre ellos, una sensación de conflicto latente que se manifiesta en sus posturas tensas y miradas esquivas.
En el centro del cuadro, una figura femenina destaca por su vestimenta inusual: un atuendo blanco con detalles dorados que la distingue del resto. Su presencia parece central a la acción, aunque su papel preciso es difícil de determinar. Podría ser una reina, una sacerdotisa o incluso una criatura sobrenatural.
La vegetación exuberante que rodea y penetra en la escena contribuye a la sensación de encierro y confusión. Las plantas parecen invadir el espacio humano, borrando los límites entre lo natural y lo artificial. Las flores blancas, particularmente prominentes en la parte derecha, contrastan con la oscuridad general del cuadro, sugiriendo una posible esperanza o pureza corrompida por el entorno.
En primer plano, al pie de la composición, se encuentra un retrato femenino de rostro sereno y melancólico. Su mirada directa hacia el espectador establece una conexión íntima, pero también genera una sensación de extrañamiento. Podría interpretarse como una representación del alma atrapada en este mundo de pesadilla o como una voz narrativa que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad y la ilusión.
La pintura sugiere subtextos relacionados con el poder, la corrupción, la decadencia moral y la pérdida de la inocencia. El uso de figuras históricas y mitológicas, mezcladas con elementos oníricos, apunta a una crítica implícita de las estructuras sociales y políticas de la época. La atmósfera opresiva y la ambigüedad narrativa invitan al espectador a cuestionar la naturaleza de la verdad y la percepción. El conjunto evoca un mundo donde los límites entre lo real y lo imaginario se desdibujan, y donde el destino humano está sujeto a fuerzas oscuras e incomprensibles.