Jeanne Filler Scott – p-bwa-38
Navegación del álbum:

На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La disposición de los lobos es significativa. Uno, situado en el extremo superior derecho, adopta una postura alerta, su mirada dirigida hacia fuera del plano pictórico, como si estuviera vigilando o rastreando algo invisible. Otro se encuentra tendido sobre la roca, con una actitud relajada que contrasta con la tensión del lobo vigilante. El tercero, más pequeño y situado en el centro, parece acurrucado, posiblemente un cachorro o un individuo de menor jerarquía dentro de la manada.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos – ocres, marrones y rojizos – que definen el pelaje de los lobos, integrándolos visualmente con el entorno rocoso. El contraste entre estos colores cálidos y el azul glacial del cielo y la nieve acentúa la sensación de frío y aislamiento inherente al paisaje. La iluminación es suave y difusa, contribuyendo a una atmósfera melancólica y contemplativa.
Más allá de la mera representación naturalista, la pintura sugiere subtextos relacionados con la familia, la protección y la supervivencia en un entorno hostil. El lobo vigilante encarna el instinto protector, mientras que la postura relajada del otro podría simbolizar la confianza o la seguridad dentro del grupo. La presencia del cachorro refuerza la idea de continuidad generacional y la importancia de la cohesión familiar para la supervivencia. El paisaje montañoso, con su grandiosidad y su aparente inmensidad, funciona como un telón de fondo que enfatiza la vulnerabilidad de los animales frente a las fuerzas de la naturaleza. La obra evoca una sensación de respeto por el mundo salvaje y una reflexión sobre la relación entre el hombre y la fauna silvestre.