Adrienne Segur – As 0014 Thumbkin AdrienneSegur 1960 sqs
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En el tronco mismo, una abertura en forma de corazón alberga a un búho, cuya expresión sugiere una mezcla de sabiduría y observación silenciosa. Este detalle introduce un elemento simbólico que podría aludir a la intuición o a la capacidad de ver más allá de lo evidente. Numerosas aves de diversas especies pueblan las ramas del árbol, algunas posadas con aparente tranquilidad, otras en vuelo, creando una sensación de vitalidad y movimiento. La variedad de plumajes aporta riqueza cromática a la obra.
En la base del árbol, un niño vestido con ropas poco convencionales –un sombrero puntiagudo y una túnica lavanda– se encuentra de pie, mirando hacia arriba. Su rostro es sereno, casi contemplativo, y su postura sugiere una actitud de asombro o reverencia ante el mundo natural que lo rodea. La palidez de su piel contrasta con los tonos cálidos del árbol y las aves, enfatizando su individualidad dentro de este entorno.
El fondo se sume en la oscuridad, acentuando la sensación de profundidad y misterio. No hay una línea de horizonte clara; el espacio parece extenderse indefinidamente hacia arriba, invitando a la imaginación a completar la escena.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una alegoría sobre la infancia, la conexión con la naturaleza y la búsqueda del conocimiento. El árbol representa un refugio, un lugar de sabiduría ancestral donde el niño se encuentra en un momento crucial de descubrimiento. La presencia del búho refuerza esta idea de guía o mentor. La vestimenta peculiar del niño sugiere que pertenece a un mundo aparte, quizás uno de fantasía o de imaginación desbordante. El contraste entre la luz y la oscuridad podría simbolizar la transición entre la inocencia infantil y el despertar a una realidad más compleja. La abundancia de aves, con su diversidad y movimiento, puede representar las múltiples posibilidades y caminos que se abren ante el niño en su viaje de crecimiento.