Adrienne Segur – #48627
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En esta obra, el autor presenta una escena singular y aparentemente incongruente. Se observa a un joven, vestido con atuendo del siglo XVIII – chaquetilla oscura, chaleco, pantalones cortos y sombrero tricornio – que se encuentra de pie sobre el lomo de tres enormes ratas. Estas no son ratas comunes; su tamaño es desproporcionado en relación al muchacho, sugiriendo una inversión de roles o una fantasía deliberada.
El caballo blanco, situado a la izquierda del encuadre, contrasta fuertemente con las ratas. Su pelaje está detalladamente representado y se le ve ataviado con arneses ornamentados, lo que indica un cierto estatus o propósito ceremonial. La conexión entre el joven y el caballo parece tenue; el muchacho no interactúa directamente con él, sino que dirige su atención hacia un retrato enmarcado que sostiene una de las ratas delanteras.
El retrato muestra a un perro, posiblemente un sabueso, dentro de un interior lujoso. Este elemento introduce una narrativa adicional, insinuando una relación entre los personajes representados y el mundo del campo o la caza. La presencia del perro podría simbolizar lealtad, compañía o incluso un antagonista en potencia.
El fondo es difuso y carece de detalles significativos, lo que concentra la atención del espectador en la figura central – el joven sobre las ratas – y los elementos circundantes. El uso de colores vivos, aunque no excesivamente realistas, contribuye a crear una atmósfera onírica o folclórica.
Subtextos potenciales: La pintura podría interpretarse como una alegoría de la infancia y la imaginación. Las ratas gigantes representan un mundo alternativo, gobernado por las fantasías del niño. El retrato del perro sugiere una conexión con la realidad, pero esta se mantiene a distancia, mediada por el animal. La postura del joven, erguida y confiada sobre sus monturas inusuales, podría simbolizar su dominio sobre este reino imaginario. La obra también evoca temas de poder, control y la subversión de las jerarquías naturales; un niño gobernando animales tradicionalmente considerados como plagas o seres inferiores. La composición general sugiere una crítica sutil a las convenciones sociales o una exploración del inconsciente infantil.