Francois Boucher – The Rising of the Sun
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La obra presenta una escena dinámica y exuberante, dominada por un personaje central masculino que emerge con fuerza desde las profundidades oscuras hacia un cielo iluminado. Este individuo, desnudo y envuelto en un paño rojo ondeante, se eleva sobre un carruaje tirado por caballos blancos, sugiriendo una ascensión triunfal. En su mano derecha sostiene una lira, instrumento asociado a la poesía y la armonía, mientras que con la izquierda extiende el brazo hacia adelante, como si guiara o bendijera lo que se encuentra debajo.
Alrededor de esta figura principal, un conjunto numeroso de personajes pueblan la composición. A su izquierda, una mujer vestida con ropas azules observa con actitud contemplativa, posiblemente representando a la aurora o una musa inspiradora. Numerosas figuras femeninas y querubines revolotean en el aire, algunos soplando trompetas, otros sosteniendo flores o coronas, creando un ambiente festivo y celestial.
En las zonas inferiores de la pintura, se distinguen figuras masculinas con expresiones de asombro, temor o adoración. Algunas parecen estar luchando contra monstruos marinos, mientras que otras yacen prostradas, sumergidas en el agua oscura. La presencia de estas criaturas y los cuerpos retorcidos introduce un elemento dramático y caótico, contrastando con la serenidad del cielo superior.
La paleta cromática es rica y variada, con predominio de tonos dorados, rojos, azules y blancos que enfatizan la luminosidad y el movimiento. El uso del claroscuro acentúa el contraste entre las zonas iluminadas y las sombras profundas, creando una sensación de profundidad y teatralidad.
Subtextos potenciales: La escena podría interpretarse como una alegoría del nacimiento o la resurrección, simbolizado por la emergencia de la figura central desde la oscuridad hacia la luz. El carruaje tirado por caballos blancos evoca imágenes solares y divinas, mientras que los querubines y las figuras celestiales refuerzan esta connotación. La lucha contra los monstruos marinos podría representar el triunfo del bien sobre el mal o la superación de obstáculos. La contemplación de la mujer vestida de azul sugiere una conexión con la inspiración artística o la belleza idealizada. En general, la pintura parece celebrar un momento de transformación y renovación, impregnado de elementos mitológicos y simbólicos.