Francois Boucher – The Modiste
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En esta obra, el autor presenta una escena íntima que transcurre en un interior ricamente decorado. Observamos a dos mujeres jóvenes; una, sentada y con una expresión concentrada, manipula telas y cintas, mientras que la otra se encuentra arrodillada frente a ella, aparentemente siendo atendida o aconsejada. La mujer sentada viste un atuendo elegante pero informal, compuesto por una bata de seda verde pálido y encajes, lo que sugiere un estatus social elevado y un ambiente doméstico confortable.
La iluminación es cálida y difusa, concentrándose en las figuras principales y resaltando los detalles de sus vestimentas y el entorno. El uso del color es delicado, con predominio de tonos pastel y rojos intensos en las cortinas que enmarcan la escena. La composición se centra en la interacción entre ambas mujeres, creando una sensación de cercanía y confidencialidad.
El espacio está repleto de objetos que denotan un oficio relacionado con la moda: telas, cintas, cajas, un espejo y lo que parece ser un tocador o mesa de trabajo. Estos elementos sugieren que la mujer sentada es una modista, es decir, una diseñadora o costurera de alta alcurnia. La presencia de la otra mujer podría interpretarse como una clienta, recibiendo atención personalizada en el taller.
Sin embargo, la pintura no se limita a representar un simple acto comercial. La mirada atenta y casi cómplice entre las dos figuras, junto con la atmósfera íntima del espacio, insinúan una relación más compleja. Podría tratarse de una escena de asesoramiento estético, pero también es posible que exista un vínculo personal o social más profundo entre ellas. El pequeño perro a sus pies añade un toque de domesticidad y afecto al conjunto.
La obra refleja la vida cotidiana de las clases altas en el siglo XVIII, donde la moda y el cuidado personal eran elementos esenciales de su identidad y estatus social. La atención al detalle en la representación de los tejidos, los peinados y los objetos de lujo sugiere un interés por capturar la elegancia y el refinamiento de esta época. En definitiva, la pintura ofrece una visión sutil y sugerente de las relaciones sociales y culturales que se desarrollaban en torno a la moda y el mundo femenino del siglo XVIII.