Francois Boucher – Les Enfants du Fermier
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el primer plano, dos niños pequeños están sentados sobre una pequeña elevación de tierra. Uno de ellos parece estar abrazando al otro, creando una sensación de intimidad y protección. La figura a la izquierda, ataviada con un vestido blanco y un pañuelo azul en el cabello, mira hacia adelante con una expresión que sugiere curiosidad o contemplación. El niño a su derecha, vestido con una túnica roja, parece estar buscando algo, quizás interactuando con el otro de manera afectuosa. Un pastor, sosteniendo un báculo, se encuentra cerca, aunque ligeramente alejado, observando la escena con aparente tranquilidad.
Un grupo de ovejas y un toro ocupan también parte del primer plano, congregados alrededor de una vasija que contiene un líquido oscuro, presumiblemente agua o leche. La presencia del ganado refuerza el carácter pastoral de la obra y sugiere una conexión directa con la tierra y sus recursos.
El segundo plano se abre a un paisaje montañoso donde se distinguen algunas edificaciones humildes, probablemente granjas o cabañas. El cielo, aunque oscuro, presenta destellos de luz que sugieren la presencia del sol, ya sea ocultándose tras las montañas o preparándose para emerger. Esta iluminación tenue contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa.
La pintura evoca subtextos relacionados con la inocencia infantil, la conexión con la naturaleza y la vida rural. La escena transmite una sensación de paz y armonía, pero también un cierto grado de misterio y nostalgia. El abrazo entre los niños puede interpretarse como un símbolo de consuelo y seguridad en un mundo incierto. La presencia del pastor sugiere una figura paternal que vela por el bienestar de los más jóvenes. La luz tenue y la paleta de colores oscuros contribuyen a crear una atmósfera onírica, casi irreal, que invita a la reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la belleza efímera de la vida rural. La vasija con líquido podría simbolizar la provisión, el sustento básico para la supervivencia, un elemento esencial en este entorno campestre.