Francois Boucher – Bacchante Playing a Reed Pipe
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Análisis de la pintura
En esta composición ovalada, el espectador observa a una figura femenina recostada en un lecho cubierto por lo que parecen ser hojas de vid y racimos de uvas maduras. La mujer, de piel clara y cabellos rojizos, se encuentra semidesnuda; un velo blanco drapeado sutilmente cubre su cuerpo, dejando expuestos sus muslos y pecho. Sosteniendo una flauta de caña en sus labios, parece interpretar una melodía, con la mirada dirigida hacia el interior del cuadro.
A su alrededor, un grupo de putti – niños alados característicos de la mitología clásica – interactúan con entusiasmo. Algunos ofrecen uvas a la figura principal, mientras que otros tocan instrumentos musicales rudimentarios o se abrazan en actitud juguetona. Un tamboril yace abandonado cerca de los pies de la mujer, sugiriendo una pausa en un festín más amplio.
El fondo está ocupado por un denso follaje arbóreo, con árboles cargados de frutos que evocan abundancia y fertilidad. La luz es difusa y cálida, creando una atmósfera sensual y bucólica. Los tonos predominantes son los pastel – rosas, azules claros, verdes suaves – contribuyendo a la sensación de placidez y deleite.
La escena sugiere un contexto dionisiaco o bacanal. La presencia de las uvas, el vino implícito en la abundancia frutal, la música y la actitud relajada de la figura femenina apuntan hacia una celebración asociada al dios Baco (Dionisio), deidad del éxtasis, la fertilidad y el placer. Los putti refuerzan esta idea, representando la alegría desenfrenada y la inocencia asociadas a estos rituales.
La representación de la mujer recostada, con su cuerpo expuesto y su actitud despreocupada, puede interpretarse como una alegoría del amor sensual y el goce terrenal. El cuadro no se limita a mostrar un festín; parece evocar un estado mental alterado por el vino y la música, donde las convenciones sociales se disuelven en favor de la libertad y la indulgencia. La composición, con su forma ovalada y sus colores suaves, contribuye a crear una sensación de intimidad y exclusividad, invitando al espectador a participar en este mundo de placeres efímeros.