Francois Boucher – SLEEPING BACCHANTES SURPRISED BY SATYRS
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En primer plano, tres figuras femeninas reposan sobre una manta o tapiz rojo, salpicadas de racimos de uvas que sugieren un estado de embriaguez o somnolencia inducida por el vino. Una de ellas, la más cercana a nosotros, yace en posición supina, con los ojos cerrados y una expresión serena en su rostro. Su cuerpo desnudo se presenta con una naturalidad que evoca la belleza idealizada del clasicismo, aunque la pose es relajada y sin rigidez. Las otras dos figuras, parcialmente ocultas por ella, parecen dormitar plácidamente, coronadas con hojas de hiedra, símbolo tradicional de Dionisio, dios del vino y el éxtasis.
A su derecha, un grupo de satiriacos se aproxima sigilosamente. Uno de ellos, musculoso y con una expresión burlona, parece ser el líder del grupo. Su postura tensa y la mirada dirigida hacia las mujeres sugieren una intención juguetona, aunque también potencialmente amenazante. La presencia de estos seres míticos, mitad hombre mitad cabra, introduce un elemento de caos y desorden en la escena, contrastando con la aparente tranquilidad de las bacantes dormidas.
En el fondo, se vislumbra un paisaje boscoso denso, iluminado por una luz suave que crea una atmósfera onírica. Un ángel, flotando entre nubes, observa la escena desde arriba, como si fuera un testigo divino del desenfreno terrenal. La presencia de este ser celestial añade una dimensión espiritual a la pintura, sugiriendo una reflexión sobre la dualidad entre el placer mundano y la trascendencia divina.
La composición general sugiere una narrativa fragmentada, un momento capturado en medio de una celebración nocturna. El contraste entre la inocencia y la vulnerabilidad de las bacantes dormidas y la naturaleza salvaje e impredecible de los satiriacos crea una tensión dramática que mantiene el interés del espectador. La obra parece explorar temas como la embriaguez, la sensualidad, la libertad y la relación entre lo humano y lo divino, todo ello envuelto en un aura de misterio y encanto. El uso de la luz y las sombras contribuye a crear una atmósfera de intimidad y secreto, invitando al espectador a adentrarse en el mundo onírico que se despliega ante sus ojos.