Gustave Moreau – 32527
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En el centro de la imagen, una figura femenina emerge de entre nubes vaporosas. Su postura es elegante y ligeramente recatada; viste una túnica que se adhiere a sus formas con delicadeza, revelando parcialmente su torso. El cabello, dorado y ondulado, enmarca un rostro idealizado, coronado por una diadema brillante. En su mano derecha sostiene un báculo o cetro adornado con elementos decorativos que recuerdan a la arquitectura clásica, mientras que la izquierda se apoya sobre lo que parece ser el lomo de un pavo real.
El ave, representada en todo su esplendor plumario, ocupa una porción considerable del plano frontal. Su presencia introduce un elemento de opulencia y simbolismo asociado a la vanidad, la belleza y la inmortalidad. La interacción entre la figura femenina y el pavo real sugiere una relación de dominio o quizás de simbiosis, donde ambos comparten una aura de magnificencia.
En el cielo, se distingue un sol radiante que ilumina la escena con una luz dorada, mientras que en la parte superior izquierda, una silueta animal, posiblemente una rana, flota entre las nubes, añadiendo una nota de misterio y ambigüedad a la composición. La base de la imagen muestra una línea de horizonte acuático, donde se vislumbran elementos arquitectónicos fragmentados, como columnas o ruinas, que sugieren un pasado perdido o una civilización sumergida.
El uso del color es notable: predominan los tonos pastel, especialmente el rosa, el azul y el dorado, que contribuyen a crear una atmósfera de ensueño y fantasía. La pincelada es ligera y fluida, lo que acentúa la sensación de transitoriedad e inestabilidad propia de los sueños.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una alegoría sobre la belleza efímera, el poder femenino o la conexión entre el mundo terrenal y el reino celestial. La presencia del pavo real, con su simbolismo complejo, invita a reflexionar sobre la naturaleza de la vanidad y la búsqueda de la perfección. La rana, por su parte, podría representar la transformación, la fertilidad o incluso un elemento de humor irónico en contraste con la solemnidad de la escena principal. La fragmentación arquitectónica alude a la decadencia del tiempo y la fragilidad de las construcciones humanas frente a la eternidad. En definitiva, se trata de una obra que apela a la imaginación y evoca un universo simbólico rico en significados ocultos.