Emilio Savonanzi – Deposition of Christ in the tomb
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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Alrededor de él se agrupan varias figuras humanas, presumiblemente testigos o participantes en este momento fúnebre. Un hombre mayor, con barba blanca y ataviado con una túnica azul, parece sostener el cuerpo con reverencia. A su lado, otra figura masculina, vestida de púrpura, inclina la cabeza en señal de dolor o contemplación. Una mujer joven, con un gesto de profunda tristeza, observa la escena desde una posición ligeramente alejada. Un niño pequeño, desnudo y con expresión inocente, se encuentra cerca del cuerpo, posiblemente simbolizando la pureza o el futuro truncado. Otro hombre, a la derecha, vierte un líquido de una jarra sobre las manos del difunto, un acto que podría interpretarse como un ritual de purificación o consuelo.
El fondo está construido con una marcada división entre la parte inferior, oscura y boscosa, y la superior, iluminada por una luz celestial. En esta última zona, se aprecia una agrupación de ángeles portando una lámpara, cuyo brillo resalta contra el cielo azulado. Al fondo, a través de los árboles, se divisan tres estructuras verticales que sugieren cruces, reforzando la connotación religiosa y sacrificial del evento representado.
La paleta cromática es rica en tonos oscuros – azules profundos, marrones terrosos, púrpuras intensos – contrastados con el blanco inmaculado de las telas y la luz dorada que emana de los ángeles. Esta contraposición acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención hacia el cuerpo central.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el sufrimiento humano, la pérdida, la fe y la redención. La presencia del niño desnudo podría aludir a la inocencia perdida o a la esperanza en un futuro mejor. El acto de lavar las manos sugiere una purificación espiritual o un intento de aliviar el dolor. La luz celestial que ilumina a los ángeles introduce una dimensión trascendental, sugiriendo la promesa de vida después de la muerte y la intervención divina en medio del sufrimiento terrenal. La composición general transmite una profunda sensación de melancolía y devoción, invitando al espectador a reflexionar sobre la fragilidad de la existencia y el consuelo que puede encontrarse en la fe.