Part 4 – Pieter Pietersz (1540-1603) - Portrait of the Amsterdam publisher Laurens Jacobszoon with his wife and three sons
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El hombre, sentado en una silla con respaldo, ocupa el extremo izquierdo de la escena. Su vestimenta oscura, austera pero elegante, sugiere un estatus social elevado. La barba bien cuidada y la mirada directa establecen una presencia imponente, transmitiendo seriedad y autoridad. A sus pies, se encuentran algunos objetos que aluden a su oficio: lo que parecen ser herramientas o instrumentos de impresión, aunque su función precisa no es inmediatamente evidente. Un cartel enmarcado, situado detrás del hombre, contiene inscripciones latinas que probablemente hacen referencia a su identidad y profesión, añadiendo una capa de información sobre su vida pública.
A su lado, un niño se encuentra agachado, sosteniendo un libro abierto. La luz incide sobre las páginas, enfatizando la importancia de la lectura y el conocimiento. Este detalle podría simbolizar la educación y el futuro prometedor que se espera para los hijos del retratado. Otro niño, situado frente al hombre, sostiene una pluma, reforzando aún más la conexión con el mundo de la escritura y la imprenta.
La mujer, sentada a la derecha, irradia una dignidad serena. Su atuendo, igualmente sobrio pero refinado, complementa el del marido. Sostiene en brazos a un bebé, gesto que enfatiza su papel maternal y la continuidad familiar. La mirada de la mujer es suave y contemplativa, sugiriendo una personalidad equilibrada y dedicada a su familia.
La paleta de colores predominante es oscura, con tonos negros y marrones que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y respeto. El contraste entre las figuras vestidas de negro y los destellos de luz sobre sus rostros y el libro abierto crea un efecto visual interesante, atrayendo la atención del espectador hacia los elementos más relevantes de la composición.
Más allá de la representación literal de una familia, esta pintura parece ofrecer una declaración sobre la prosperidad, la educación y la importancia de la tradición familiar en una sociedad en desarrollo. La presencia de los objetos relacionados con la imprenta sugiere que el hombre retratado es un individuo influyente dentro del ámbito intelectual y comercial de su época. La disposición de las figuras, cuidadosamente planificada, transmite una sensación de estabilidad, orden y armonía, reflejando los valores de la burguesía holandesa del siglo XVI. El retrato no solo sirve como registro visual de una familia específica, sino también como un testimonio de sus aspiraciones y su lugar en el mundo.