Part 4 – Taddeo Gaddi (1300-1366) - A miracle from the legend of St. Francis
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En primer plano, un grupo de figuras atestiguantes reacciona a un suceso extraordinario. Una mujer, vestida con ropajes azules y sentada en una posición de respeto, observa con atención. Junto a ella, un hombre de cabellos largos y túnica roja levanta las manos al cielo en señal de asombro o súplica. Una figura femenina yacente, ataviada con una larga túnica blanca, es el foco central del evento; su posición sugiere fragilidad y vulnerabilidad. Alrededor de ella se agrupan varios hombres vestidos con hábitos monásticos, sus gestos expresan consternación y devoción.
La escena está dominada por la presencia de una figura masculina que desciende desde lo alto, envuelta en un manto que le confiere una apariencia etérea. Su postura es dinámica, como si flotara o se desplazara con facilidad, sugiriendo su naturaleza sobrenatural. En el extremo superior izquierdo, una silueta humana aparece asomada por una ventana, también con los brazos alzados, posiblemente participando en la misma experiencia mística o presenciando el milagro desde una posición privilegiada.
La paleta de colores es limitada pero efectiva: predominan los tonos dorados, azules y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y trascendencia. La luz, aunque difusa, ilumina las figuras principales, enfatizando su importancia dentro del relato.
Subyace en la obra una reflexión sobre el poder divino y la capacidad de lo sagrado para intervenir en los asuntos humanos. El milagro representado parece tener un efecto catalizador en los presentes, despertando en ellos la fe y la devoción. La disposición de las figuras, con sus gestos expresivos y miradas dirigidas hacia el centro de la escena, refuerza la idea de una experiencia colectiva de asombro y veneración. La arquitectura de fondo, aunque simple, sirve como un telón de fondo que contextualiza el evento dentro del ámbito religioso, sugiriendo que lo extraordinario se manifiesta en los lugares consagrados a Dios. La inclusión de la figura observadora desde la ventana podría interpretarse como una invitación al espectador a participar en la escena y a reflexionar sobre su propia relación con lo divino.