Part 4 – Niederrheinischer master, 15th cent. - The Holy Family with Angels
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En el centro, una figura femenina, vestida con ropajes sobrios pero de rica textura, ocupa un lugar prominente. Su postura es serena y contemplativa, aunque la mirada parece dirigida hacia un punto fuera del plano pictórico, sugiriendo una conexión espiritual más allá de lo terrenal. La disposición de sus manos, una sobre su regazo y otra ligeramente extendida, denota tanto modestia como protección maternal.
A la izquierda, un anciano barbado trabaja diligentemente en un escritorio. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, irradia sabiduría y dedicación a su oficio. La presencia de este personaje podría aludir a la labor intelectual o artesanal vinculada a la divinidad, o quizás representar una figura paterna protectora. Un niño pequeño, con gesto juguetón, se acerca a él, estableciendo un vínculo generacional que simboliza la transmisión del conocimiento y las tradiciones.
En la parte superior, varios ángeles revolotean alrededor de la estructura, algunos observando la escena desde lo alto, otros interactuando con los personajes principales. Su presencia refuerza el carácter sagrado del acontecimiento representado. Uno de ellos parece estar entregando un objeto a una figura oculta dentro del establo, insinuando una ofrenda o bendición divina.
En la parte inferior, se despliega un grupo de niños y jóvenes que interactúan con diversos objetos: un elaborado candelabro, cubos, recipientes y ramas. Esta multitud infantil aporta dinamismo y vitalidad a la composición, contrastando con la solemnidad de los personajes centrales. La interacción con los objetos cotidianos sugiere una conexión entre lo divino y lo terrenal, indicando que la gracia divina se manifiesta incluso en las actividades más simples.
El uso del color es notable: el dorado predomina, creando un halo de santidad alrededor de la figura central y enfatizando la importancia del evento representado. Los tonos ocres y rojos presentes en los ropajes aportan calidez y vitalidad a la escena. La composición general se caracteriza por una cierta rigidez formal, típica del arte de la época, pero también por una expresividad contenida que transmite un profundo sentido de devoción y misterio. La perspectiva es limitada, lo que contribuye a crear una sensación de intimidad y cercanía con los personajes representados.