Part 4 – Nicolas Poussin (1594-1665) - Jupiter nourished as a child The Goat Amalthea
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un niño pequeño, desnudo y de facciones delicadas, es alimentado por una mujer recostada sobre un pedestal pétreo. Su gesto, inclinado hacia el infante, denota ternura y cuidado maternal. A su lado, otro hombre, musculoso y con expresión serena, acaricia la cabeza de una cabra que se encuentra a sus pies. La cabra, representada con gran detalle en su pelaje y anatomía, parece participar activamente en la escena, como si fuera parte integral del grupo familiar.
La mujer, vestida con un manto blanco drapeado, extiende una mano hacia el niño ofreciéndole alimento de un recipiente. Su mirada se dirige al espectador, estableciendo una conexión que invita a la contemplación. El pedestal sobre el que se apoya sugiere una posición elevada, tanto física como simbólica, insinuando una naturaleza divina o excepcional para los personajes representados.
El paisaje, con su cielo azul salpicado de nubes y sus árboles frondosos, contribuye a crear una atmósfera de paz y armonía. La luz, suave y difusa, ilumina las figuras principales, resaltando la belleza idealizada de sus cuerpos y la serenidad de sus rostros.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con el origen divino, la protección maternal y la conexión entre el hombre y la naturaleza. El niño, alimentado por una figura femenina y cuidado por un hombre fuerte, podría representar a un ser destinado a grandes cosas, protegido por fuerzas superiores. La cabra, como símbolo de fertilidad y abundancia, refuerza esta idea de prosperidad y bienestar. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: la mujer, con su gesto generoso, parece ocupar una posición superior, mientras que el hombre se muestra como un protector leal. El paisaje, en su belleza inmaculada, actúa como telón de fondo idealizado para esta narrativa mitológica o alegórica. La escena evoca una sensación de atemporalidad y universalidad, invitando a la reflexión sobre los ciclos de la vida y la importancia del cuidado y la protección.