Bill Jacklin – img636
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El fondo se despliega en una serie de planos horizontales que sugieren campos o praderas extendiéndose hasta el horizonte. La paleta dominante está marcada por tonos cálidos: amarillos dorados, ocres, rojos anaranjados y verdes oliva, aplicados con una técnica impasto que otorga textura y relieve a la superficie. La luz, aunque no definida por una fuente específica, parece emanar desde múltiples puntos, creando un efecto de luminosidad difusa que baña el paisaje en una atmósfera dorada.
En la parte superior del cuadro, se intuyen cielos con pinceladas más fluidas y colores más fríos – azules y blancos – que contrastan con la calidez del resto de la composición. Esta yuxtaposición de temperaturas cromáticas intensifica la sensación de movimiento y dinamismo en el aire.
La ausencia de figuras humanas o animales sugiere una reflexión sobre la naturaleza deshabitada, un espacio donde la presencia humana es mínima o inexistente. El árbol, como elemento central, podría interpretarse como símbolo de resistencia, vitalidad o incluso soledad ante la inmensidad del paisaje. La pincelada enérgica y el uso audaz del color sugieren una experiencia emocional intensa, más que una representación objetiva de la realidad. Se percibe un anhelo por capturar no tanto la apariencia visual del lugar, sino la atmósfera y las sensaciones que evoca. La obra invita a la contemplación silenciosa de la naturaleza y a la reflexión sobre el paso del tiempo y la fugacidad de los momentos.