Andrew Annenberg – Bb2-6
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La isla está poblada con vegetación exuberante, palmeras que se inclinan hacia el espectador, y la presencia humana es mínima: una figura solitaria en la playa añade escala a la monumentalidad de la escultura. Un grupo de delfines salta fuera del agua frente a la estatua, creando un dinamismo visual y sugiriendo una conexión armoniosa entre la vida marina y la entidad central.
En el cielo, flotan objetos que recuerdan a los platillos voladores, reforzando la atmósfera de misterio y lo desconocido. Estos elementos introducen una capa de interpretación más allá de lo puramente terrenal, insinuando un encuentro con inteligencias extraterrestres o dimensiones superiores.
La composición se ve enriquecida por el uso del color. El azul profundo del océano contrasta con los tonos dorados y brillantes de la escultura, creando una sensación de profundidad y luminosidad. Un haz de luz vertical, que parece emanar desde el interior de la estatua, se proyecta hacia arriba, dividiendo la imagen en secciones y sugiriendo un flujo energético o espiritual. Este rayo, con sus colores del arcoíris, podría interpretarse como una representación visual de los chakras, implicando una conexión entre lo físico y lo metafísico.
La obra plantea interrogantes sobre el origen de la civilización, la relación entre la humanidad y la naturaleza, y la posibilidad de vida más allá de nuestro planeta. El artista parece proponer una visión utópica donde la tecnología avanzada coexiste con la espiritualidad ancestral y la armonía ecológica. La monumentalidad de la escultura sugiere un poder o autoridad trascendente, mientras que los delfines simbolizan la inteligencia, la alegría y la conexión con el océano primordial. En conjunto, la pintura invita a la reflexión sobre nuestro lugar en el universo y las posibilidades de una existencia más elevada.