Thomas Benjamin Kennington – Adelaide Neilson
Ubicación: Royal Shakespeare Company Collection, Stratford-upon-Avon.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer viste un elegante vestido de terciopelo negro, con detalles de encaje blanco en los puños y cuello, lo que indica una posición social acomodada. Su cabello, peinado con elaborados rizos, enmarca su rostro, enfatizando sus facciones serias y melancólicas. Sostiene entre sus manos un libro de tapas rojas, cuyo título es apenas legible; este objeto podría simbolizar el conocimiento, la erudición o quizás una conexión íntima con la literatura.
La mirada de la retratada se dirige hacia adelante, pero sin expresar alegría ni entusiasmo. Hay una cierta introspección en su expresión, una quietud que sugiere un estado emocional complejo. La luz incide sobre su rostro, revelando detalles como la textura de su piel y el brillo sutil de sus ojos, lo cual añade profundidad psicológica a la representación.
El uso del color es notablemente restringido: el negro dominante del vestido contrasta con los tonos verdes del fondo y el rojo del libro, creando una paleta sobria que refuerza la atmósfera melancólica. La composición vertical acentúa la elegancia de la figura, mientras que la disposición lateral sugiere un distanciamiento, una reserva en su actitud.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la condición femenina en la sociedad de la época: una mujer educada y refinada, pero confinada a un rol social específico. La mirada ausente y el gesto contenido podrían aludir a las limitaciones impuestas a las mujeres del siglo XIX, a su vez, el libro que sostiene podría representar una vía de escape intelectual o una búsqueda personal de significado más allá de las convenciones sociales. La ventana, como elemento recurrente en la iconografía occidental, simboliza también la posibilidad de trascendencia, aunque en este caso, parece más un límite que una puerta abierta. La pintura invita a la contemplación y a la reflexión sobre el individuo frente a su entorno social y emocional.