Andrea Sacchi – Portrait of Monsignor Clemente Merlini
Ubicación: Borghese gallery, Rome (Galleria Borghese).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En sus manos sostiene un libro abierto, aunque no se aprecia el texto que contiene. Este detalle es significativo, pues alude a su vocación y erudición, indicando una conexión con el conocimiento y la fe. La posición de las manos, una sobre el libro y otra apoyada en el brazo de la silla, transmite una sensación de calma y control.
El fondo, sumido en la penumbra, está parcialmente definido por un estante repleto de volúmenes encuadernados y una escultura fragmentaria que se vislumbra entre los libros. Esta disposición sugiere un entorno intelectual y culturalmente rico, propio de una biblioteca o estudio personal. La presencia de la escultura, aunque incompleta, podría simbolizar la fragilidad del conocimiento o la imperfección humana frente a la divinidad.
La paleta cromática es dominada por tonos oscuros: negros, marrones y grises, que contribuyen a crear una atmósfera solemne y austera. El uso limitado de colores claros acentúa el rostro del retratado y el libro, atrayendo la atención hacia los elementos más relevantes de la composición.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece explorar temas como la erudición, la fe, la introspección y la autoridad. La postura del sujeto, su vestimenta y el entorno que lo rodea sugieren una vida dedicada al estudio y a la contemplación religiosa. El rostro sereno y los ojos perdidos en la distancia invitan a reflexionar sobre la naturaleza de la existencia y el papel del individuo frente a un poder superior. Se intuye una cierta carga emocional, una melancolía contenida que añade profundidad psicológica al retrato. La composición, aunque formal, transmite una sensación de intimidad y cercanía con el retratado, invitando al espectador a conectar con su mundo interior.