Giorgione – MADONNA ENTHRONED WITH THE CHILD BETWEEN ST. FRANC
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A ambos lados de la figura principal se encuentran dos personajes secundarios. A la izquierda, un caballero en armadura completa sostiene una bandera blanca y roja, su postura rígida y atenta indicando una función de guardia o protección. En el lado derecho, un hombre vestido con hábitos franciscanos extiende sus manos en un gesto que podría interpretarse como súplica, adoración o bendición. Su mirada se dirige hacia la madre y el niño, reforzando la atmósfera de reverencia.
El fondo presenta una perspectiva lineal que conduce a un paisaje urbano distante, donde se distinguen edificios con características arquitectónicas propias del Quattrocento italiano. La luz es uniforme y cálida, creando una sensación de estabilidad y solemnidad. En primer plano, sobre el trono, se aprecia un escudo heráldico, cuyo significado específico escapa al análisis superficial, pero que presumiblemente alude a la familia o mecenas para quien fue encargada la obra. Otro escudo circular, similar en diseño, aparece en el suelo, justo delante del fraile.
La disposición de los elementos sugiere una jerarquía visual clara: la madre y el niño ocupan el lugar central y más destacado, mientras que los personajes secundarios actúan como acompañantes o testigos de su divinidad. El caballero simboliza la protección terrenal, mientras que el fraile representa la devoción espiritual. La presencia del paisaje urbano en el fondo podría aludir a la conexión entre lo divino y lo humano, entre el cielo y la tierra.
Subtextualmente, la pintura parece transmitir un mensaje de poder, piedad y legitimidad. La opulencia de la vestimenta y el trono sugieren una posición social elevada, mientras que la presencia del fraile y el caballero refuerzan la idea de una protección tanto terrenal como divina. El paisaje urbano en el fondo podría simbolizar la prosperidad y el orden social. La composición general evoca un sentido de estabilidad, armonía y fe inquebrantable. La mirada directa del niño al espectador invita a la contemplación y a la participación emocional en la escena representada.