Padovanino (After) – Venus with a Mirror
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La figura principal a izquierda, con una expresión serena y penetrante, sostiene un espejo rectangular. Su atuendo, compuesto por una túnica blanca adornada con detalles en azul oscuro y una banda horizontal roja, sugiere una posición de autoridad o divinidad. El gesto de ofrecer el espejo a la otra mujer es central; parece implicar una revelación, una presentación del yo al otro. La iluminación incide sobre su rostro, resaltando sus facciones y enfatizando su mirada dirigida hacia la espectadora/espectador.
La segunda figura, situada a derecha, observa su reflejo en el espejo con una expresión de sorpresa o contemplación. Su postura es más relajada, aunque no exenta de cierta tensión. El vestido que viste, sencillo y blanco, contrasta con la opulencia del atuendo de la primera mujer. La mano posada sobre su hombro sugiere un contacto íntimo, quizás un consuelo o una guía.
En el plano inferior, a izquierda, se aprecia la figura de un joven alado, posiblemente Cupido, que observa la escena con una expresión ambigua, entre la curiosidad y la complicidad. Su presencia introduce un elemento de deseo, amor o incluso engaño en la narrativa. A derecha, asoma parcialmente el rostro de otra figura masculina, quizás un dios o un personaje mitológico asociado a la fertilidad o la naturaleza.
El espejo, como objeto central, funciona como un portal hacia una dimensión más profunda, donde se exploran temas como la vanidad, la identidad, la percepción y la relación entre lo visible y lo invisible. La composición sugiere una reflexión sobre la belleza, el amor propio y la influencia de los demás en nuestra autoimagen. La paleta de colores, dominada por tonos cálidos y terrosos, contribuye a crear una atmósfera de intimidad y misterio, invitando al espectador a participar en este diálogo silencioso entre las figuras representadas. La técnica pictórica, con sus pinceladas sueltas y la ausencia de contornos definidos, confiere a la obra un aire de espontaneidad y naturalidad, aunque sin renunciar a la elegancia y el refinamiento propios del género mitológico.