Charles Santore – ma Charles Santore ladoubement de la Grenouille
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La figura femenina se encuentra sentada sobre un cojín ricamente decorado, cuyo diseño exhibe motivos florales estilizados en tonos azules y dorados. La indumentaria, aunque parcialmente visible, sugiere una vestimenta de gran refinamiento, con detalles que aluden a la realeza o a una clase social privilegiada. La presencia de un collar de cuentas rojas añade un toque de color vibrante a la paleta general.
La rana, por su parte, se presenta como el elemento perturbador en este escenario aparentemente idílico. Su postura es tensa, casi expectante, y sus ojos parecen reflejar una mezcla de curiosidad e incomodidad ante la situación. El detalle del agua que parece contener el instrumento que sostiene la mano refuerza la idea de un ritual de limpieza o cuidado dirigido hacia el animal.
La disposición de los elementos en el plano sugiere una jerarquía visual: la mano femenina domina la escena, mientras que la rana se ubica en segundo plano, aunque su presencia es crucial para generar la tensión narrativa. El suelo, cubierto con baldosas geométricas de tonos cálidos, proporciona un telón de fondo ordenado y formal que acentúa aún más el contraste con la naturaleza salvaje del anfibio.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la vanidad, el poder y la relación entre lo humano y lo animal. La mano engalanada, símbolo de riqueza y estatus social, se enfrenta a una criatura humilde y natural, sugiriendo una posible crítica a la artificialidad y al deseo de control que caracterizan a ciertas clases sociales. El acto de bañar a la rana podría interpretarse como un intento de domesticar o civilizar lo salvaje, pero también como una manifestación de la arbitrariedad del poder. La escena evoca una sensación de extrañeza y desconcierto, invitando al espectador a cuestionar las convenciones sociales y los roles asignados en el mundo que nos rodea. La composición, con su meticuloso detalle y su atmósfera cargada de simbolismo, invita a una reflexión sobre la naturaleza humana y sus contradicciones inherentes.