Château de Versailles – Houasse, René-Antoine -- Morphée s’éveillant à l’approche d’Iris
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un grupo de pequeños seres alados, presumiblemente espíritus o querubines, lo rodean. Algunos parecen dormitar plácidamente, mientras otros observan con curiosidad el despertar de la figura principal. Su presencia introduce una atmósfera de ensueño y protección, como si fueran guardianes del sueño que ahora se desvanece.
La iluminación es un elemento crucial en esta pintura. Una luz intensa irrumpe desde la parte superior izquierda, iluminando parcialmente a la figura central y proyectando sombras dramáticas sobre el fondo rocoso. Esta luz parece emanar de una figura alada que se presenta como intermediaria entre el sueño y la vigilia. Esta figura, con sus alas desplegadas y su expresión serena, extiende una mano hacia abajo, como si estuviera disipando las nubes o anunciando un nuevo amanecer.
El fondo está dominado por una cueva oscura y misteriosa, donde se vislumbra una tela azul suspendida, posiblemente representando la barrera entre el mundo de los sueños y la realidad. La profundidad del espacio es sugerida por la gradación tonal y la ausencia de detalles precisos en las zonas más oscuras.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la transición, el despertar a la conciencia, y la influencia de fuerzas externas sobre el estado mental. El contraste entre la oscuridad del sueño y la luz de la vigilia sugiere una lucha o un proceso de cambio. La presencia de los querubines podría simbolizar la inocencia, la protección divina, o incluso la fragilidad del sueño. La figura alada que trae consigo la luz puede interpretarse como una personificación de la inspiración, el conocimiento, o la propia realidad que irrumpe en el mundo onírico. La composición general evoca una sensación de misterio y trascendencia, invitando a la contemplación sobre la naturaleza del sueño y la vigilia.