Evelyn De Morgan – The Angel with the Serpent
Ubicación: Private Collection
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La serpiente, de color verde oscuro y con un brillo sutil, se entrelaza alrededor de las piernas del ángel, sin mostrar hostilidad aparente. Más bien, parece buscar contacto, incluso consuelo, apoyándose sobre el muslo del ser alado. La piel del ángel presenta una textura realista, con detalles que sugieren juventud y una cierta fragilidad física.
El fondo se compone de un paisaje montañoso difuminado, bañado por una luz tenue que sugiere la hora crepuscular o el amanecer. Un cuerpo de agua, posiblemente un lago o río, refleja vagamente las montañas, creando una sensación de profundidad y misterio. La paleta de colores es cálida, dominada por tonos ocres, rojizos y verdes, aunque atenuados por la atmósfera brumosa del paisaje.
La pintura plantea múltiples interpretaciones subyacentes. La presencia conjunta del ángel y la serpiente evoca inmediatamente el simbolismo bíblico del Jardín del Edén, donde la serpiente representa la tentación y el conocimiento prohibido. Sin embargo, aquí, la relación no es de confrontación sino de cercanía e incluso intimidad. Esto podría sugerir una exploración más compleja de la naturaleza del bien y el mal, o quizás una reflexión sobre la dualidad inherente a la existencia humana: la coexistencia de lo celestial y lo terrenal, lo puro y lo pecaminoso.
El gesto del ángel, su inclinación hacia la serpiente, podría interpretarse como una aceptación de esa dualidad, una búsqueda de comprensión más allá de las convenciones morales o religiosas. La serenidad en el rostro del ángel contrasta con la carga simbólica de la escena, invitando a una reflexión sobre la naturaleza del conocimiento y sus consecuencias. El paisaje brumoso, al difuminar los contornos y atenuar la luz, contribuye a crear un ambiente onírico y sugerente, donde las certezas se desvanecen y el espectador queda invitado a completar el significado de la obra con su propia interpretación.