Benozzo Gozzoli – St. Dominic resurrects Napoleone Orsini
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
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En contraste, el espacio a la derecha presenta un ambiente más solemne y ordenado. Una multitud de hombres ataviados con vestimentas clericales, principalmente túnicas rojas y blancas, se agrupan alrededor de una figura central: un hombre con hábito dominico, rodeado por un halo luminoso que lo identifica como santo. Sus manos extendidas sugieren una acción milagrosa o una intercesión divina. La arquitectura del fondo, con sus arcos y columnas, refuerza la sensación de formalidad y autoridad religiosa.
La división espacial no es meramente decorativa; sugiere una dicotomía entre el pecado y la redención, la violencia terrenal y la gracia celestial. El hombre a caballo, símbolo de poder profano y potencialmente de injusticia, se contrapone al santo, representante de la fe y la misericordia. La escena del duelo, con su carga emocional palpable, sirve como un preludio a la intervención divina que promete consuelo y salvación.
El uso del color es significativo. El rojo, presente tanto en las vestimentas del agresor como en los atuendos de algunos personajes cercanos al difunto, podría simbolizar la pasión, el pecado o incluso el martirio. El blanco, asociado a la pureza y la santidad, se manifiesta en el hábito del santo y en algunas de las túnicas clericales, contrastando con la oscuridad y el dolor que impregnan la escena izquierda.
La composición general sugiere una narrativa compleja sobre la justicia divina, el perdón y la posibilidad de redención incluso frente a la tragedia más brutal. La presencia del niño, testigo inocente de la violencia, añade un elemento conmovedor y universal a la historia, invitando a la reflexión sobre la fragilidad humana y la necesidad de compasión. El artista ha logrado crear una tensión dramática entre los dos espacios, utilizando el contraste visual y narrativo para transmitir un mensaje profundo sobre la fe y la esperanza.