William Etty – Candaulus, king of Lydia, shews his wife by stealth to Gyges
Ubicación: Tate Gallery, London.
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La mujer, en el centro del plano, se presenta desnuda, con las manos alzadas cubriendo su rostro, gesto que denota vergüenza, sorpresa o quizás una resignación ante la situación impuesta. Su postura es a la vez vulnerable y desafiante; la exposición física contrasta con el intento de ocultamiento. La luz incide sobre su cuerpo, resaltando sus formas y acentuando la teatralidad del momento.
El hombre situado a la derecha, vestido con ropajes que indican su rango social elevado, observa la escena con una expresión ambigua: parece combinar curiosidad, control y quizás un dejo de incomodidad. Su musculatura es prominente, sugiriendo fuerza física y dominio. La tensión en sus hombros y la mirada fija contribuyen a la atmósfera de secreto y expectativa.
El tercer personaje, a la izquierda, se encuentra reclinado sobre el lecho, con una expresión que podría interpretarse como indiferencia o complicidad. Su posición es más relajada, lo que sugiere un rol secundario en este encuentro forzado. La paleta de colores predominante es cálida: ocres, rojos y dorados dominan la escena, intensificando la sensación de lujo y sensualidad.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre el poder, la moralidad y la vulnerabilidad humana. El acto de exhibición forzada implica una violación de la privacidad y un abuso de autoridad. La mujer se convierte en objeto de escrutinio, despojada de su dignidad. La composición sugiere una dinámica de control y sumisión, donde las relaciones personales están condicionadas por el poder político. La luz, utilizada con maestría, no solo ilumina los cuerpos sino que también revela la complejidad moral de la escena, invitando a la reflexión sobre las consecuencias del abuso de poder y la pérdida de la inocencia. El espacio arquitectónico, aunque lujoso, se convierte en un escenario para una acción vergonzosa, acentuando el contraste entre la apariencia externa y la realidad interna.