Johann Zoffany – Lady Grant, Wife of Sir James Grant, Bt.
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer viste un vestido de seda blanca, ricamente drapeado y adornado con un cinturón celeste que acentúa su cintura. La tela cae con fluidez, creando volúmenes suaves y una sensación de opulencia. Su peinado es complejo, con rizos recogidos en la parte superior de la cabeza y decorado con adornos discretos. La mirada es directa, pero no confrontacional; parece perdida en sus pensamientos, transmitiendo una impresión de introspección.
El sillón, tapizado con un tejido floral rojo sobre fondo oscuro, contrasta con la palidez del vestido, atrayendo la atención hacia la figura sentada. A su lado, un ramo de flores rosadas y blancas se presenta como un elemento decorativo adicional, aunque su significado podría interpretarse como una alusión a la belleza efímera o a la fragilidad de la vida.
La composición es cuidadosamente equilibrada; el telón rojo actúa como un marco visual que concentra la atención en la mujer, mientras que la columna y el paisaje proporcionan profundidad y contexto. La luz incide sobre la figura desde un lado, modelando su rostro y vestido, y creando zonas de sombra que añaden dramatismo a la escena.
Más allá de la representación literal de una dama de alta sociedad, esta pintura sugiere una reflexión sobre el estatus social, la belleza interior y quizás, una cierta insatisfacción o anhelo oculto tras la fachada de la respetabilidad. La pose pensativa y la mirada distante sugieren una complejidad emocional que va más allá de la mera ostentación de riqueza y posición. El uso del color, con su contraste entre el blanco puro del vestido y el rojo intenso del telón, podría interpretarse como un símbolo de dualidad: inocencia versus pasión, pureza versus deseo. La escena evoca una atmósfera de quietud y contemplación, invitando al espectador a indagar en la psicología de la retratada.