Hugo Simberg – lrs-SimbergHugo-The Garden of Death
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Lo más llamativo son las figuras que se dedican al cuidado del jardín: esqueletos vestidos con túnicas oscuras. Uno de ellos, en primer plano, riega diligentemente las plantas con un regador, mientras que otro, ligeramente más alejado, parece inspeccionar el crecimiento de una planta en particular. Una tercera figura, aún más distante, se observa también atendiendo a los maceteros. Sus rostros son calaveras, pero sus gestos sugieren una laboriosa dedicación y una serena aceptación.
La disposición del jardín es notable: la simetría es evidente, pero no rígida; hay un orden implícito que contrasta con la naturaleza intrínsecamente desordenada de la vida vegetal. Los maceteros son variados en tamaño y forma, algunos decorados con motivos florales, otros más simples. Se percibe una cierta abundancia, casi decadente, en la cantidad de plantas presentes.
La pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza de la existencia y la muerte. El jardín, tradicionalmente símbolo de vida y fertilidad, es aquí cultivado por figuras que personifican el final inevitable. Esta yuxtaposición genera una tensión entre lo vital y lo mórbido, sugiriendo quizás que la muerte no es un fin absoluto sino parte integral del ciclo natural. La diligencia con la que los esqueletos se dedican a su tarea podría interpretarse como una metáfora de la persistencia de la vida más allá de la muerte física, o bien como una reflexión sobre la futilidad de los esfuerzos humanos frente al paso del tiempo.
El color predominante, el dorado, intensifica esta sensación de irrealidad y misterio. No es un oro brillante y festivo, sino uno apagado, casi sepia, que evoca la antigüedad y la melancolía. La oscuridad de las túnicas contrasta con la luminosidad del jardín, acentuando la singularidad de los personajes y su papel en esta escena inusual. En definitiva, la obra invita a una reflexión profunda sobre la condición humana y el destino final que aguarda a todos.