Part 1 National Gallery UK – Carlo Crivelli - Saint Mary Magdalene
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La figura está vestida con ropajes ricos y complejos. Un vestido rojo intenso domina la indumentaria, contrastando con una túnica azul celeste que se asoma por debajo de los hombros y mangas. Una capa verde esmeralda envuelve el cuerpo, aportando un elemento de movimiento y dramatismo a la escena. La meticulosa atención al detalle en los pliegues de las telas sugiere una preocupación por la opulencia y la dignidad del personaje representado.
La mujer se presenta de perfil, con la cabeza ligeramente girada hacia el espectador. Su rostro es sereno, casi melancólico, con ojos grandes y expresivos que sugieren una profunda introspección. El cabello largo y ondulado, de un tono castaño dorado, cae sobre sus hombros, enmarcando su rostro y contribuyendo a la sensación de elegancia.
En sus manos sostiene un pequeño recipiente dorado, posiblemente un vaso o cáliz. La forma en que lo presenta, con una mano extendida y la otra apoyada sobre su vientre, podría interpretarse como un gesto de ofrenda o contemplación. La luz incide directamente sobre el objeto, resaltándolo y atrayendo la atención del observador.
El fondo es arquitectónico, presentando una pared con una abertura arqueada que sugiere un espacio más allá. La superficie de la pared está agrietada, lo cual introduce una nota de fragilidad o decadencia en la composición. La base sobre la que se apoya la figura parece ser una estructura pétrea, posiblemente un pedestal o altar.
Subtextualmente, la pintura evoca temas de penitencia, conversión y devoción religiosa. La paleta de colores ricos y vibrantes, junto con la elegancia de los ropajes, sugieren una figura de noble cuna que ha abrazado una vida de humildad y espiritualidad. La expresión serena del rostro podría interpretarse como un signo de paz interior o resignación ante el destino. La presencia del recipiente dorado añade una dimensión simbólica, posiblemente aludiendo a la Eucaristía o a algún otro ritual sagrado. El contraste entre la opulencia de los ropajes y las grietas en la pared crea una tensión visual que invita a la reflexión sobre la naturaleza transitoria de la riqueza terrenal frente a la permanencia de la fe.