Jan Brueghel the Younger – Virgin and Child in a flower garland
Ubicación: Private Collection
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Dentro del círculo, una figura femenina sostiene a un niño pequeño en su regazo. La mujer está ataviada con ropas que sugieren nobleza o realeza; se distingue una corona sobre su cabeza. Su rostro irradia serenidad y dulzura, mientras que sus ojos parecen dirigirse hacia el espectador con una expresión de afecto maternal. El niño, a su vez, parece descansar plácidamente en sus brazos, mostrando una actitud de confianza y dependencia.
El anillo floral es extraordinariamente detallado; se distinguen diversas especies botánicas, entre ellas rosas, lirios, claveles y otras flores silvestres, dispuestas con gran naturalismo. La variedad de colores – rojos intensos, blancos puros, amarillos vibrantes y azules delicados – crea una atmósfera de opulencia y alegría. Se aprecia la presencia de insectos, como mariposas y abejas, que se posan sobre las flores, añadiendo un elemento de vitalidad y movimiento a la composición.
En la parte superior del círculo floral, se vislumbra la figura de un ángel, apenas esbozada, que parece observar la escena con reverencia. Esta inclusión introduce una dimensión espiritual a la obra, sugiriendo una conexión divina entre la mujer, el niño y el reino celestial.
La disposición de los elementos sugiere una iconografía mariana, aunque sin referencias explícitas a escenas bíblicas específicas. El círculo floral, en sí mismo, es un símbolo recurrente en el arte religioso, representando tanto la perfección divina como la pureza y la virtud. La corona sobre la cabeza de la mujer alude a su estatus especial, posiblemente interpretado como una referencia a la Reina del Cielo. La escena íntima entre madre e hijo transmite un mensaje de amor incondicional, protección y ternura. El contraste entre el fondo negro y la luminosidad de los colores refuerza la idea de que esta imagen representa algo sagrado y trascendente. La meticulosidad en la representación de las flores denota una profunda admiración por la belleza natural y su conexión con lo divino.