Jan Brueghel the Younger – The entry of the animals in Noah’s Ark
Ubicación: Private Collection
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La distribución de los animales es meticulosa. Se distinguen grupos de aves, mamíferos terrestres (leones, caballos, leopardos) y grandes herbívoros (elefantes), todos congregados en un espacio relativamente reducido. Existe una notable ausencia de jerarquía evidente; los animales parecen coexistir sin mostrar signos inmediatos de conflicto o temor, aunque la proximidad entre depredadores y presas genera una tensión latente perceptible.
El autor ha prestado especial atención a la representación individualizada de cada criatura. Cada animal posee características distintivas que contribuyen a la riqueza visual de la obra. La minuciosidad en el tratamiento del pelaje, las plumas y los detalles anatómicos revela un profundo conocimiento de la naturaleza y una habilidad técnica considerable.
En primer plano, se aprecia la presencia humana, aunque discreta. Figuras vestidas con ropas que sugieren una época histórica indeterminada observan la escena o participan en la conducción de algunos animales hacia el arca. Su actitud es más bien contemplativa, como si fueran testigos de un evento trascendental.
Más allá de la narrativa literal del diluvio y el arca de Noé, la pintura parece sugerir subtextos relacionados con la armonía (aunque frágil) entre las especies, la inevitabilidad del cambio climático o cataclísmico, y la relación ambivalente entre la humanidad y el mundo natural. La abundancia de detalles y la complejidad compositiva invitan a una reflexión sobre la fragilidad del equilibrio ecológico y la responsabilidad humana frente a él. La luz tenue y los colores apagados refuerzan esta sensación de melancolía y presagio, sugiriendo que este evento no es simplemente un relato bíblico, sino una alegoría sobre la condición humana y su destino en el universo. La presencia del agua, tanto como elemento vital como potencial destructor, subraya la dualidad inherente a la existencia.